martes, 8 de mayo de 2018

Elisa T. Hernández



Elisa T. Hernández nació en Xalapa, Veracruz, un domingo de 1981. Como lleva la mitad de su vida viviendo en Ciudad de México, se autodenomina jarochilanga. Estudió la carrera de Física y Matemáticas en el IPN y desde hace doce años vive de escribir libros de texto, divulgación de ciencia y de editar obras de todo tipo. Le gusta el son jarocho y los gatos tanto como el petricor, el café, los mangos y las jacarandas. Trae entre manos varios proyectos editoriales que navegan entre la interculturalidad, la ciencia y la música; además espera seguir escribiendo sus historias diminutas.



Harta de ser hermosa por dentro, hizo dos cortes: uno del pubis al corazón; y otro de sien a sien. Ahora era también bella por fuera.

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La caída era abrumante, volvió a respirar para gritar diez, once, treinta veces más. Se preguntó si se desplomaba o simplemente flotaba.

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La rótula giró y levantó la extremidad. Otro paso. El otro pie arriba y ya eran dos pisadas. Siguió otro y otro y cien pasos más; escapaba.

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Meto la lengua de uno y escapan las pezuñas de aquel. Alas y cuernos de otro se atascan en mi cabello y en las bisagras. No puedo, Pandora.

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En un ridículo afán de detener la destrucción derivada de la tecnología, a cada humano nacido se le extirpaba el pulgar.

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Un día comenzó a despertar un minuto antes de que sonara la alarma. Así se convirtió en despertador de la máquina. La rebelión en proceso.

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Del corazón brotó fuego, el calor se desparramaba por la jaula del tórax y vibró el pecho. Le resonaba todo el cuerpo: su primer ronroneo.

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Se sentía tan innecesaria, indeseable, insufrible y postergable que continuamente se preguntaba si no encarnaba a la mismísima muerte.

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Como era feminista no aspiraba a un rescate, pero coqueteaba con la idea de una abducción alienígena. Cansada.

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Viví años con el lado izquierdo muerto. Primero la cara, me dolían los dientes; el brazo, el ovario. Me percaté de todo al fallo cardíaco




lunes, 11 de diciembre de 2017

Manuel Fons


Manuel Fons (1982, Guadalajara, Jalisco) es un escritor y pintor mexicano. Estudió las carreras de Artes visuales y Letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara y en La Mount Royal University (MRU) en Calgary, Canadá. Es autor de los libros Manuscrito hallado en un manuscrito, Breviario del vicio y Gedankenexperiment.



Haraganería metafísica

Era un tipo tan haragán que cuando murió, en lugar de caminar a la luz al final del túnel, se sentó a esperar el tren durante el resto de la eternidad.


¿Qué es el arte?

La galería rechazó el autorretrato hiperrealista de un elefante por considerarlo carente de discurso, un mero alarde de su virtuosismo. En su lugar pusieron la más reciente obra de un artista conceptual: un zapato viejo que representaba la ineluctable finitud del ser.


Burocracia infernal

Cuando Dante leyó la lista de requisitos para emprender su aventura, que incluía carta de exposición de motivos, cuatro fotos tamaño infantil y dos, credencial, original y copia de pasaporte, comprobante de domicilio, tres cartas de referencia, supo que la burocracia mexicana se había apoderado del infierno y que nunca podría ver a Beatrice.


Mímesis digital

El autómata aprendió tan bien el ajedrez de café que, cuando ganaba, pedía más cerveza y, cuando perdía, se disculpaba por su estado de embriaguez o porque llevaba días sin dormir bien o porque su programador no había hecho un buen trabajo.


Las misteriosas leyes de la física y la química

Ella fascinaba a quien la escuchara, incluso hablando sobre temas tan impopulares como el clima; él, aun discurriendo sobre viajes en el tiempo o los archivos secretos del Vaticano, aburría hasta al más curioso. Ella era la única que lo escuchaba con interés; él es el único que bostezaba con ella. Cuando intentaron hacer el amor se produjo una terrible implosión que se los tragó al instante y liberó una extraña energía. Nadie en la ciudad se salvó: unos murieron de risa; otros, de aburrimiento. 


Sabiduría algorítmica

Su esposo es una basura de ser humano, pero un prodigio en la cama; nadie la ha hecho sufrir ni gozar más que él; es una bestia en el mejor y peor de los sentidos. Lo odia con todo su ser, pero lo ama con todo su cuerpo. En otros tiempos, eso habría implicado un dilema filosófico, emocional y legal, pero gracias a las nuevas querellas digitales, sustentadas en lógicas difusas, un software delimitó la frontera precisa entre el amor y el odio, la pertenencia y la libertad, con base en un algoritmo. La querella se realizó por internet y, después de ingresar los datos pertinentes, la resolución tardó 1.223 segundos. Su estatus marital quedó así: divorciada de él, casada con su pene.


Blog: http://manuelfons.blogspot.mx

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Gabriela Ortiz Quintero


Gabriela Ortiz Quintero (Guadalajara, Jalisco) es abogada dedicada a la justicia en materia penal. Desde el año 2011 se integró y participa en el taller de literatura breve “Al gravitar rotando” en Guadalajara, Jalisco, en donde ha publicado breves en los Anuarios de textos breves 2014, 2015, 2016 y 2017 de ediciones Al Gravitar Rotando, La sonámbula, de los Imposible ediciones y Dos filos. También publicó en el libro Hecho a breve, compilación de cuentos y textos breves. Tiene una publicación que es parte de la colección La ronda de los solos: Prolapsos vitrales, compilación de aforismos, microcuentos y micoficciones. Publicaciones realizadas a través de la editorial Al Gravitar Rotando.



Epitafio

Decía el epitafio de un par de amantes “Decidieron echarse un tiro”, sus cadáveres fueron encontrados con una bala en el pecho por motivo de un crimen que jamás fue resuelto.


Azar

Ojalá el azar oliera a azahares, pero el azar es unas veces pestilente y otras dulce como el olor a las frutas maduras o a las flores. Podría hacer una larga lista de los olores que tiene el azar. Pero antes de ello debo determinar si es por azar que estoy escribiendo.


Cuántica

De mecánica cuántica entiendo la mecánica. Más propiamente dicho, de los talleres mecánicos entiendo una cosa: un importante insumo de todos los talleres mecánicos es tener posters y calendarios de voluptuosas mujeres semidesnudas que denotan: física, fricción, volumen y calentamiento. Como ciencia, pura ciencia.


Gräfemberg

Vincenzo y Giulia Puppo, dos investigadores del departamento de Biología de la Universidad de Florencia, recientemente aseguraron que filosofal Punto G no existe. Así las mujeres durante años nos dividimos entre clitorianas y vaginales. Después de esta noticia continuamos divididas, entre las que creen en la ciencia o las que creemos en la magia.


Inversiones

Llevo practicando yoga más de seis meses, hoy por fin pude pararme de cabeza y descubrí porqué San Antonio no funciona


Día de reyes

El 6 de enero desperté muy temprano, vi que no me trajeron nada, absolutamente nada los reyes malditos. Corrí por un bidón lleno de gasolina, incendié el arbolito e incendié también la casa ... ¿Qué hubieran hecho ustedes?


Zorra

La palabra zorra tiene varias acepciones: una constelación, un mamífero, un vehículo ferroviario y también la vagina, la vulva o una puta. No he encontrado mejor palabra que zorra para convertir este punto final en un punto de equilibro.